Identidad institucional

Aquí es donde comienza nuestro viaje. Conoce quiénes somos  y lo que hacemos. Estamos comprometidos con la calidad y la excelencia espiritual. Únete a nosotros mientras crecemos y maduramos en la fe juntos. Nos alegra que estés aquí para ser parte de nuestra historia.

Naturaleza

El Centro de Estudios Teológicos “Sureste” (en adelante, CET) es una iniciativa de formación bíblica y teológica promovida por las iglesias de
la Asociación del Sureste, con el propósito de ofrecer una educación accesible, rigurosa y espiritualmente transformadora para creyentes de
cualquier denominación cristiana. El CET se inspira en modelos consolidados como CET Carisma, CET Alisios y el Programa de Formación Teológica a Distancia de la FTUEBE.

Misión

Formar creyentes maduros, capaces de conocer, vivir y transmitir la Palabra de Dios, fortaleciendo así la vida espiritual, el servicio en la iglesia local y la misión cristiana en el mundo.

Visión

Ser un referente de formación teológica accesible, contextualizada y de calidad, que contribuya al crecimiento espiritual y ministerial de la iglesia en nuestra región.

Valores primordiales

- Fidelidad bíblica
- Formación integral (mente, carácter y servicio)
- Accesibilidad y cercanía
- Excelencia académica
- Unidad del cuerpo de Cristo
- Servicio a la iglesia local

Propósitos formativos

El Centro de Estudios Teológicos Bautista nace con una misión clara: formar discípulos maduros que conozcan, vivan y enseñen la Palabra de Dios. Para ello, nuestros propósitos formativos se articulan en tres grandes ejes, cada uno con un desarrollo más amplio que expresa la profundidad de la visión educativa.

Conocer mejor a Dios y Su
Palabra: Formación bíblica,
teológica y espiritual

El primer propósito del Centro es proporcionar una formación sólida,
rigurosa y accesible que permita a los estudiantes comprender la revelación bíblica en su contexto histórico, literario y
teológico; desarrollar una visión integral de la fe cristiana, fundamentada en la Escritura y en la tradición bautista; adquirir herramientas hermenéuticas que les permitan interpretar la Biblia con fidelidad, responsabilidad y profundidad; conocer la historia del pueblo de Dios, la evolución del pensamiento cristiano y los desafíos contemporáneos de la fe; conocer mejor a Dios y Su Palabra; y cultivar una espiritualidad centrada en Cristo, arraigada en la oración, la
comunión y la obediencia.
Este conocimiento no se limita a la acumulación de información, sino que busca formar la mente y el corazón, integrando la reflexión teológica con la vida espiritual.

Vivir lo que se aprende:
Formación ética, pastoral y
transformadora

El segundo propósito es que el aprendizaje se traduzca en vida, en una
fe encarnada que transforme al estudiante y su entorno. Para ello, el
Centro promueve la integración entre doctrina y práctica, evitando una fe meramente intelectual; El desarrollo de un carácter cristiano maduro, reflejo del fruto del Espíritu (Gálatas 5:22–23); la formación ética que permita discernir y responder a los desafíos morales de nuestro tiempo; la práctica de una vida misional, entendiendo que cada creyente es enviado a su contexto como testigo del evangelio; la adquisición de habilidades pastorales básicas: acompañamiento, consejería, servicio y liderazgo humilde; la vivencia comunitaria como
espacio de crecimiento, corrección fraterna y edificación mutua.
Este propósito busca que el estudiante no solo sepa, sino que sea: un discípulo que vive su fe con coherencia, integridad y amor.

Enseñar a otros con fidelidad y excelencia: Formación
ministerial, pedagógica y
misional

El tercer propósito es capacitar a los estudiantes para transmitir la fe de manera clara, bíblica y relevante. Esto implica desarrollar habilidades de comunicación bíblica: predicación, enseñanza, facilitación y liderazgo de grupos; promover la multiplicación: discípulos que hacen discípulos; aprender principios pedagógicos que permitan enseñar de forma comprensible, contextualizada y
transformadora; preparar a los creyentes para servir en diversos ministerios de la iglesia local: escuela bíblica, discipulado, evangelización, grupos pequeños, formación de nuevos creyentes, etc.; 
y fomentar una visión misional que impulse a compartir el evangelio con sensibilidad cultural y convicción bíblica.
Este propósito reconoce que la iglesia necesita obreros preparados, y que la formación teológica es una herramienta clave para el crecimiento y la salud de las comunidades cristianas.